
Alex conduce el deportivo que acaba de comprar y sacar del concesionario, de repente, una camioneta negra le cierra el pas, se bajan dos tipos con armas en mano, Alex se frena en seco, Marco que fue quien le vendió el deportivo, aparece por detrás en otro auto, observando con una sonrisa.
El primer matón le grita a Alex apuntando y diciéndole — ¡Fuera del auto! ¡Ahora!—
Alex sin moverse y mirando por el retrovisor le dice a Marco — Todavía estoy en el periodo de garantía, ¿Qué significa esto?—
Marco acercándose a Alex le responde con un tono de voz arrogante — Significa que la calle es para los lobos, no para los niños con suerte. Me quedo con el dinero y recupero mi coche. Lección de vida, gratis—
Alex entiende lo que está pasando, así que suspira y presiona un botón en su reloj inteligente. Y le responde — Tienes razón Marco. La sabiduría dice que el que no conoce a su enemigo ya perdió la batalla—
De la nada llegan tres camionetas blindadas con el logo de “Aegis Global Security” rodeando el lugar, se bajan doce agentes tácticos con precisión militar, apuntando a los matones. Gritando por un megáfono — ¡Suelten las armas! ¡Están apuntando al CEO de Aegis Global Security! ¡Cualquier movimiento hostil será respondido con fuerza letal! —
Los matones, al ver el logotipo del fénix, sueltan sus armas instantáneamente. Saben que Aegis es la empresa que protege embajadas y billonarios. Marco se queda petrificado, su reloj de oro parece ahora una baratija de juguete.
Los matones están tan aterrados, que uno de ellos dice — ¡Es la unidad de respuesta rápida de Aegis! ¡Nadie sale vivo de aquí! —
Marco estaba tan asustado que su cara se puso pálida y pregunta — ¿Qué … Qué es esto? —
Así que Alex baja del deportivo con esa elegancia que no tenía cuando fue a ver el deportivo en el concesionario. Los agentes se cuadran ante él.
El líder de los agentes se dirige hacia Alex y le dice — Señor Director, el perímetro está asegurado. ¿Procedemos con la extracción?—
Marco aterrado le suplica a Alex poder negociar. Alex camina hacia Marco. Los operativos le abren paso. El silencio es total, solo se escucha el viento y el zumbido de los drones.
Alex le responde a Marco diciéndole — Me investigaste para ver si tenía dinero, pero no para ver de dónde venía. Mi empresa se encarga de detectar amenazas antes de
que ocurran. Compré este coche en tu concesionario porque sabíamos que usabas las ventas para marcar objetivos de robo —
Alex le quita el arma de la mano a un Marco tembloroso con total desdén — La verdadera sabiduría no es ganar una pelea, es hacer que tu enemigo entienda que nunca tuvo oportunidad de pelear. Tú juegas a ser un criminal; yo soy el dueño de la justicia que te va a encerrar —
Marco con la voz quebrantada responde — Alex… por favor… no sabía… —
Alex le dice a los agentes del operativo — Llévenselo. Entreguen las grabaciones de los drones a la fiscalía. Quiero que cada activo de este hombre pase a ser propiedad de la fundación de huérfanos de la policía —
Alex vuelve a subir a su Porsche, el sol se ha ocultado, dejando un cielo púrpura.
Alex dice en voz alta — Muchos me preguntan por qué un hombre con el poder que yo poseo, compra sus propios autos. Es simple: “Para saber quién es el lobo, a veces hay que vestirse de cordero” —
Alex acelera, dejando atrás las luces azules y rojas de la policía que llega al lugar

